Caracterización

Autor: Rafael Font Nicolau / Mallorca 2008 (Secretario del Club del Ca de Bestiar)

 
 
CA DE BESTIAR
PERRO DE PASTOR MALLORQUÍN


 

El origen de la raza se localiza en las Islas Baleares, especialmente en la isla de Mallorca. En las riberas próximas a las Baleares, tanto en el arco Mediterráneo como en las islas y tierras adyacentes de todo su entorno, no encontramos otro perro que por sus características morfológicas, pudiéramos emparentarlo directamente con el Ca de Bestiar.

 
 
Utilización

Perro de pastoreo, guarda y defensa. El que los mallorquines lo denominaran ca de pastor o “Ca de Bestiar”, en este último caso sin especificar a qué animal o bestia se refiere, no fue por puro azar, sino que nos indica que fue dedicado desde antiguo a la guarda de rebaños de pavos, como se documenta en algún legado gráfico, así como cerdos, vacuno, y por supuesto como actividad preferente al pastoreo de cabras y esencialmente al pastoreo de ovejas. Este rumiante ha tenido una gran importancia dentro de la economía y ecología rural de la isla. El trabajo con los pastores constituye un elemento primordial que está relecionado con sus características morfológicas, así como de sus propiedades de carácter y temperamento. En Mallorca salvo contadasexcepciones como puede ser el “Camí de Montanya”, una pequeña vía de trashumancia que transcurría desde la Sierra de Tramontana hasta el suroeste mallorquín , no existían grandes y prolongados desplazamientos de los rebaños. En cambio sí existe una parcelación importante de terrenos con distinos propietarios dedicados a diversos usos agrícolas que, exceptuando las paredes de piedra “paret seca”, no disponían de vallado. Esta característica motivaba que se produjeran acuerdos para que las “guardes” o rebaños de ovejas, pudieran pastar en un terreno determinado, y en cambio no pudieran invadir el terreno colindante. Todo ello sin que este terreno adyacente estuviera delimitado por ningún tipo de cerramiento. Nuestros pastores se vanagloriaban y siguen haciéndolo, de que sus Cans de Bestiar deben ser capaces de guardar completamente solos las ovejas; es decir, que una vez que el pastor delimita una frontera o línea imaginaria, basadas en algunas pequeñas referencias, bien en el terreno, o incluso dejando el cayado clavado en el suelo a modo de mojón, a fin de que el animal pueda asimilar la orden. Dicha línea no tenía que ser cruzada por ninguna oveja, aunque el pastor se ausentara dejando al perro solo durante horas.

Lo expuesto anteriormente puede ser demostrativo de lo que los mallorquines consideran como virtud de esta raza, es decir; responsabilidad, iniciativa y autonomía, que permitan al perro realizar los trabajos encomendados por el pastor, incluso en su ausencia.

Conjuntamente también se valoraban y seleccionaban por su habilidad en el careo y manejo de las “guardes” o rebaños de ovejas. Cabe reseñar que el Ca de Bestiar comparte la cultura pastoril en el uso de collares elaborados con madera de almez. El almez es un árbol que, conjuntamente con la palmera morisca, tipifica el entorno de muchísimas construcciones rurales mallorquinas. Su madera por su facilidad de laminado y posterior curvado, era un recurso sumamente económico, fácil y al alcance de casi todos los pastores. Es habitual decorarlo con tachones de latón, que leproporciona un aspecto muy típico, de características singulares, que forman parte de la cultura y el patrimonio del Ca de Bestiar.

Conjuntamente con el uso ganadero, eran utilizados para proteger las casas y los predios o “posessions” de las islas, así como por los “garriguers” o guardas forestales. Dichos “garriguers” los utilizaban esencialmente como perros de vigilancia y defensa, y eran las personas encargadas de vigilar los aprovechamientos de los más variados recursos naturales, tales como la caza, la leña, y su derivado la madera, usada para diversos menesteres, las setas, etc. En algunos edictos de ayuntamientos y tradiciones orales, aparecen referencias al uso del Ca de Bestiar como elemento intimidatorio por los bandoleros de caminos.

 
 
Resumen histórico

Para los isleños conocer cuándo llegaron los primeros pobladores a estas tierras ha sido una cuestión que siempre ha tenido un interés muy alto, interés por otra parte, compartido por diversas investigaciones realizadas en otros territorios isleños. Dicha estampa ofrece casi el aspecto de un laboratorio que confiere el aislamiento a los territorios insulares. Recientes investigaciones efectuadas por la UIB (Universitat de les Illes Balears), y gracias a la información facilitada por Damià Ramis, uno de sus investigadores, sabemos que dicha llegada, con mucha probabilidad, se produjo durante el III milenio antes de nuestra era. Asimismo respecto a la zona de procedencia de dichos pobladores, apuntan al norte de la mediterránea occidental como el área más probable de su origen. El mismo grupo de investigadores (Ramis D, Alcover JA y otros), apuntan el dato que las Baleares en su conjunto, fueron pobladas muy tardíamente respecto a otras islas del Mediterráneo. Eso significa que los primeros pobladores conocían muy bien el territorio de asentamiento, hacia dónde se dirigían, y las dificultades de supervivencia en los mismos. En sus primeros viajes llegaron acompañados de animales domésticos, tales como ovejas (Ovis aries), cabras (Capra hircus), pequeños bueyes (Bos taurus) y cerdos (Sus Scrofa domesticus). En referencia a los primeros perros (Canis familiaris), los estudios efectuados en diferenes yacimientos como Son Real o S’illot des Frares, aparecen por primera vez, directamente los restos óseos, así como marcas de mordeduras en animales domésticos de los primeros perros mallorquines. El estudio de los hábitos de alimentación de estos primeros isleños realizado con los huesos de los animales sacrificados, confirman que se trata de un pueblo dedicado al pastoreo.

Por tanto tenemos información suficiente como para demostrar que la llegada de los primeros perros a Mallorca, se remonta al mencionado 3° milenio antes de nuestra era.

Posteriormente y a lo largo de muchos siglos , nos visitan con distinto grado de estancia y ocupación diferentes culturas y civilizaciones, sin que en la mayoría de ellas, nos legasen documentos escritos o gráficos que hagan referencia a los animales de las islas.

Al nombrar el vocabulo Ca de Bestiar, todos los pastores y payeses mallorquines consultados, son unánimes al coincidir en el uso ancestral muy antiguo de este término. La mayoría tanto aficionados como diversos historiadores consultados, coincidimos en la hipótesis principal de que una aportación fundamental de la raza, conjuntamente con otros animales domésticos, llegó a Mallorca con las tropas catalano-aragonesas comandadas por Jaime I El Conquistador en 1229. En esa época era habitual que las tropas incorporasen perros para diversos quehaceres. Con mucha probabilidad una vez acabadas las hostilidades, los nuevos pobladores al tomar sus “possessions” o predios en distintos lugares de la isla, se llevasen consigo a esos perros incorporándolos a sus nuevas ocupaciones. En esta época podemos conocer indirectamente las necesidades de perros pastores, generades tanto por la actividad agrícola como por la nueva estructura social.

No obstante cabe suponer que, los pobladores árabes de las islas dispusieran de sus propios perros para ocuparse de sus rebaños, ya que sabemos de la importancia que tiene el cordero en su gastronomía, religión y cultura. Aunque no nos queda constancia documental de ello, ya que por motivos religiosos, y con la excepción de lebreles y galgos considerados como animales sagrados, no se destacaban por una gran cultura cinófila, concretamente en su representación gráfica, y no es de extreñar que pudieran cruzarse con los animales recién llegados.

Este mismo término aparece como protagonista en las “Rondallas mallorquinas”, cuentos de transmisión oral, hasta que a finales del siglo XIX, Mossen Antoni María Alcover, los transcribió en su forma escrita que conocemos actualmente.

En el libro “Die Balearen” 1869-1891, del Archiduque Luis Salvador de Austria -una verdadera joya para su tiempo- aparecen descritas, dibujadas y estudiadas con precisión, muchísimos aspectos de las islas. Pot tanto hay capítulos de la mencionada obra que pueden ser importantes para los estudiosos de nuestro pero, tanto en su descripción directa de todos los animales de las islas, entre ellos el Ca de Bestiar, así como en el censo ovino, caprino y de otros animales, que indirectamente, nos puedan aportar indicios de la población canina existente en ese momento.

En el mismo periodo y más concretamente en 1872, el profesor Francisco Barceló y Combís nos describe con cierta exactitud la población canina del archipiélago en un artículo de la publicación periódica “Mamíferos de las Baleares”.

Si bien como hipótesis de llegada los estudiosos nos ubican en 1229, sería interesante ahondar en su estudio sobre todo en el periodo comprendido entre 1800 hasta 1960. algunos estudiosos piensan que, durante esa primera fecha, es cuando el Ca de Bestiar ya está definido en sus rasgos esenciales de la raza tal como la conocemos en nuestros días. Al mismo tiempo empiezan a aparecer documentaciones sobre las que podemos apoyar nuestros argumentos. La segunda etapa -1960-, coincide con la llegada masiva de turistas a las Baleares, que motivan grandes cambios a nivel socioeconómico y también por la introducción de buen número de razas foráneas. Todo ello motivó que, a partir de la década de los setenta, un grupo de aficionados y criadores, aglutinados en el Club del Ca de Bestiar, iniciaran su cría controlada y selectiva hasta conseguir su reconocimiento internacional.

El Ca de Bestiar, ante todo, es una realidad, puesto que te das de bruces con ella a lo largo y ancho de todo el territorio mallorquín. El acelerado cambio en la actividad agrícola de Mallorca, conjuntamente con los medios disponibles para su parcelación, motivaron la necesidad de más que fijar un estándar, llegar a un acuerdo para que nuestro perro tuviera la suficiente homogeneidad e hiciera factible su reproducción y selección.

Todos los aficionados seguimos empañados en esta labor, cuidando nuestra riqueza canina autóctona, para poder ofrecer al aficionado una extensa variedad de razas que, sin duda alguna, enriquecen nuestra cultura y patrimonio.

 
 
 
Publicación con permiso del autor Rafael Font Nicolau. Gracias Señor Font!